AYUDAS FARMACOLÓGICAS
Desde hace años se cuenta con algunos fármacos que no modifican la condición de las personas con DAH, pero que mejoran temporalmente su funcionamiento, lo que les ayuda a desenvolverse mejor durante los períodos de aprendizaje, evitando o reduciendo la situación de Trastorno. Entre estas sustancias se encuentran los denominados medicamentos psicoestimulantes. El primer tratamiento exitoso para reducir la sintomatología del TDAH fue la dexedrina. Con posterioridad se implementó el uso del metilfenidato y en la actualidad se dispone de varias modalidades de administración de esta sustancia (8). Igualmente están en estudio y fase de pruebas otros fármacos cuyos resultados deberán analizarse a largo plazo.
En general, se estima adecuado proceder a la administración de estos fármacos cuando se identifica un caso de niño/a o adolescente que presenta un cuadro de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (tipo combinado) de intensidad grave. En los casos de intensidad media se propone esperar un tiempo de dos a tres meses para comprobar la posible eficacia de medidas psicoeducativas (reorganización de las condiciones ambientales del hogar familiar y la escuela, junto con entrenamientos en autocontrol al sujeto). Si estas medidas no resultan posibles o son ineficaces, se propone el recurso a la administración de los fármacos. Finalmente, en los casos de trastorno de intensidad leve suelen ser suficientes las medidas psicoeducativas.
Para los casos de Trastorno por Déficit de Atención sin Hiperactividad la eficacia de los psicoestimulantes u otras sustancias ha resultado muy limitada, al igual que las medidas psicoeducativas. En general, parece ser este grupo el que requiere de más intervención directa sobre los sujetos desde una perspectiva psicopedagógica y una intervención temprana (previa a los seis años) de modo que se pueda enseñar a los sujetos métodos y estrategias de regulación de la atención y de su conducta en general.