DIAGNÓSTICO DE LOS TDAs
Desde hace varias decenas de años se ha identificado una clase de individuos que manifiestan poseer una característica común, de carácter congénito, que se manifiesta por un conjunto comportamientos habituales, presentes desde la primera infancia y persistentes, con algunas modificaciones en su forma de manifestarse, durante toda su vida.
Estos comportamientos se clasifican en cuatro grupos:
Grupo A: comportamientos que manifiestan una dificultad para mantener la atención, sea ésta visual, auditiva o de cualquier otro tipo, en un mismo estímulo o situación. Por ejemplo: efectuar distracciones frecuentes durante la ejecución de una tarea, interrumpir la atención prestada voluntariamente a algo para dedicarla a un nuevo estímulo,...
Grupo B: comportamientos que manifiestan una dificultad para mantener un estado de movilidad reducida o bien una necesidad de moverse, sea cual sea la situación social en la que se encuentren, incluso durante la realización de actividades que no implican movimiento y que han sido voluntariamente decididas por el individuo. Por ejemplo: leer, ver una película en TV o sala de cine, escuchar una conferencia, esperar en una sala,...
Grupo C: comportamientos que ponen de manifiesto una dificultad para mantener la atención en tareas que requieren procesos reflexivos de larga duración. Por ejemplo: tomar decisiones con la primera idea que se les ocurre, actuar dejándose llevar por las emociones, abandonar tareas que requieren un tiempo de análisis, comparaciones, identificación de similitudes y diferencias,... En general, este grupo de observaciones conductuales parecen ser una forma concreta de expresión de la dificultad de mantener la atención, tal y como se indica en el Grupo A.
Grupo D: comportamientos que ponen de manifiesto una eficacia reducida para percibir los elementos relevantes de estímulos o situaciones estimulares, junto con una manifestación de lentitud en todo tipo de ejecuciones, tanto motrices, como intelectuales. Por ejemplo: no darse cuenta de los detalles importantes de las cosas o las situaciones, moverse con lentitud, mostrarse abstraido/a, tardar en comprender las cosas más tiempo de lo normal en su caso,...
El diagnóstico de TDAH/TDA constituye un acuerdo entre profesionales, adoptado a principios de los años 90 tanto por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) quienes los incluyeron en sus Clasificaciones de Enfermedades (CIE-10, DSM-IV) como término propuesto a la comunidad científica internacional, que facilitase el intercambio de información entre profesionales e investigadores.
Con algunas diferencias, ambas organizaciones OMS y APA, acordaron unos criterios diagnósticos que se encuentran en vigor pero posiblemente modificables en el futuro (tal y como fueron modificados en el pasado) en función de los hallazgos de nuevas investigaciones y datos empíricos recogidos entre la población (1)
El diagnóstico actual de TDAH/TDA se basa en las siguientes premisas:
- Deben confirmarse la existencia de indicadores conductuales suficientes para admitir que el sujeto en estudio presenta dificultades para mantener la atención, necesidad de moverse significativamente más de lo normal o adecuado en cada caso, escasos indicadores de comportamiento reflexivo o de falta de atención sostenida en tareas de reflexión y, en su caso, deficiencias de eficacia atencional y lentitud en procesos cognitivos y motrices .
- Los indicadores conductuales antes descritos deben constituir una pauta habitual de comportamiento y no ser manifestaciones conductuales asociadas a unos contextos concretos: momentos, lugares, personas, etc..., lo que se explicaría mejor como unos hábitos adquiridos y no como una manifestación de características congénitas. Para ello, se aconseja contar con los informes de diversas personas que conozcan bien al sujeto.
- Estas pautas habituales de comportamiento deben haberse observado desde los primeros años, dos-tres, y no comenzar su aparición con posterioridad a los cinco-seis años.
- Dado que los comportamientos hiperkinéticos, distractibilidad, falta de eficacia atencional, lentitud y falta de reflexividad pueden explicarse por otros problemas psiquiátricos, neurológicos y psicológicos, se hace preciso, en todos los casos, llevar a cabo un diagnóstico diferencial, que, si no en todos, sí en algunos casos complejos, pudieran requerir la intervención de más de un profesional: pediatra, psiquiatra, psicólogo o neurólogo.
- La administración de algunas pruebas psicométricas, efectuada en condiciones óptimas de aplicación, sin efectos de medicación, fatiga, sueño, etc., pueden ayudar a confirmar o descartar el diagnóstico clínico (atención sostenida, eficacia atencional, inteligencia lógica, ansiedad-estrés,...).
La situación de Trastorno por Déficit de Atención (TDA), es diferente de la condición Déficit de Atención. En el momento actual del conocimiento científico no existe evidencia alguna que apoye la hipótesis de que las personas que poseen la condición (DA) tengan enfermedad alguna. Los estudios neurofisiológicos, bioquímicos y neuroanatómicos, realizados con bastantes limitaciones por la falta de muestras poblaciones amplias, diversificadas y bien definidas, con aparatos y métodos bastante imprecisos todavía, y con errores metodológicos muy frecuentes, solamente han permitido mostrar datos provisionales sobre los posibles correlatos biológicos de las pautas comportamentales ya descritas. Los resultados de estos estudios apoyarían la hipótesis de las diferencias constitucionales de las personas, pero no constituyen pruebas concluyentes de la existencia de enfermedad biológica alguna. En otras palabras: las diferencias, aunque sean cuantitativas, no son sinónimo de deficiencias patológicas (ej.: las personas con déficit de estatura no se consideran portadoras de enfermedad alguna, así como tampoco a los deficientes intelectuales se les considera enfermos y, sin embargo, ambos son grupos de riesgo para sufrir situaciones de "trastorno").
Las personas con TDAH/TDA (poseedoras de la condición DAH/DA) se encuentran -temporalmente- en una situación de inadaptación, con el consiguiente malestar emocional, por lo que puede aceptarse que padecen un "trastorno mental", según los acuerdos internacionales de denominación de los problemas de las personas (DSM-IVTR/ CIE-10).
El diagnóstico de TDAH/TDA constituye un acuerdo entre profesionales para denominar el factor inicial (diferencias en capacidad atencional) que ha desencadenado una situación de inadaptación. Es por lo tanto el término que los profesionales emplean en la actualidad para describir una situación que puede ser temporal, siempre y cuando se proceda a modificar algunos de los factores que la han producido. En el pasado se emplearon otras denominaciones y quizás en el futuro se empleen otras nuevas.
La situación de Trastorno por Déficit de Atención puede valorarse en cuanto a su intensidad como Leve, Moderada y Grave, según la amplitud e intensidad de la situación de Inadaptación (en más o menos entornos y de mayor o menor perjuicios).